LÍMITES Y NORMAS: MEJOR PRONTO QUE TARDE

Los límites y normas, están vinculados a los valores que las familias tratan de inculcar en sus hijos: lo que estiman que es “bueno” o “malo” para su desarrollo y para las relaciones con los demás..

Los límites deben estar orientados : a proteger a los niños del daño o peligro físico, a preservarlos del psicológico, y, por último, a promover su desarrollo, ayudándoles a entender que debe haber un tiempo para divertirse y otro para comer, descansar, estudiar…posible.

Por otro lado, la disciplina tiene muy mala prensa, porque, así denominada, recuerda a la rigidez de tiempos pasados. No obstante, si consultamos el diccionario, el término disciplina alude a la instrucción de una persona y, ahondando aún más, etimológicamente, disciplina era equivalente a enseñanza, educación.

Hay padres excesivamente permisivos, a los que todo les parece bien y no dan ninguna pauta de comportamiento, esperan que sus hijos aprendan a arreglárselas solos.

Otros padres moralistas intentan salvar a sus hijos de los males del mundo moderno, actúan imponiendo sus normas, que, a menudo, son con las que les educaron a ellos, sin darse cuenta de que la sociedad se mueve y cambia.

También hay padres que aplican las normas de manera errática e inconsistente, de tal manera que castigar o premiar a sus hijos suele estar a merced del buen o mal día que los propios padres tengan, unas veces riñen y otras no, en función del estado de ánimo.

Las fórmulas adecuadas
Para que los límites educativos sean eficaces debemos tener presentes estos principios:

  1. Son necesarios para todos.
  2. Razonables y a la medida de nuestros hijos. Una norma es lógica cuando tiene probabilidad de ser cumplida porque resulta asequible. Deben ser flexibles, pues cada hijo es diferente a sus hermanos y por lo tanto, a cada uno le exigiremos en función de sus características. Aún así, es conveniente que ciertas cuestiones como horarios de comida, orden, higiene… sean comunes para todos los miembros de la familia incluidos ambos progenitores.
  3. Pocos e importantes. Demasiadas reglas pueden abrumar y suscitar rechazo. Es necesario que exista un equilibrio entre las normas y la libertad de elección.
  4. Deben ser consistentes, estables, justos,  no variables en función del estado físico o de ánimo de los papás.
  5. Deben ser únicos, es decir, admitidos y exigidos por ambos padres, sin  fisuras.

Principios para establecer las normas

  1. Cuanto antes mejor
  2. Siempre con acuerdo con los padres
  3. Definirlos de manera clara.
  4. Formularlos de manera positiva
  5. Cuidar las formas
  6. Informar de la razón de cada norma y a ser posible incorporar a los hijos a establecer normas y límites.

Requisitos para el seguimiento de los límites

  1. Planificarlo y buscar fórmulas de antemano
  2. Mantener una comunicación fluida entre ambos padres y los educadores, que permita seguir la evolución de los hijos.
  3. Educar combinando autoridad y cariño, creando el clima de confianza que le ofrecela seguridad que necesita.

 

¿Dónde radica entonces la importancia de establecer unas normas?

  • Las normas le ayudan al niño a conocer las consecuencias de sus actos. Si su comportamiento se ajusta a las normas, las consecuencias serán positivas para él (premio), en cambio, si no se ajusta a las normas, aprende que las consecuencias serán negativas, generalmente castigos.
  • Las normas le ayudan a portarse bien. Aprende que, si las cumple, los demás están contentos y esa alegría revierte en él, mejorando su autoconcepto (me porto bien, papá y mamá están contentos y yo me siento feliz).
  • Las normas les enseñan a enfrentarse a sus tareas y a resolverlas. No podemos pedirle a una niña o a un niño que sean responsables si nunca le hemos dado responsabilidades de las que hacerse cargo, de las cuales tiene que responder ante los demás.

La introducción de normas y su cumplimiento debe ir paralelo a la edad y las características de los hijos y los adultos no deberían quedarse en que es su obligación.

A todos nos gusta que nos reconozcan lo que hacemos bien, no hay que olvidar, pues, el aspecto afectivo inherente a las relaciones familiares, las cuales no deben basarse, únicamente en el cumplimiento de unas normas establecidas.

Terra / Vínculo Media – Mª Luisa Pérez

Anuncios
Esta entrada fue publicada en MEJORA DEL CLIMA DEL AULA. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s